Artículos traducidos al castellano

La única derrota es no seguir luchando

INTRODUCCIÓN

La estructura social actual tiene ligada a sí misma el conflicto, y es que un sistema desigual genera conflictos sociales. Es de este modo que nos vemos inmersos en un periodo de pacificación, pero sabemos que este se puede romper con la autoorganización y la lucha de las personas sometidas por el sistema.

Este texto no pretende ser ninguna enciclopedia de lucha, si no que simplemente quiere dar una opinión, fomentando el debate y la reflexión en torno a este tema. Pretendemos plantearse como afrontar el panorama actual, como combinar teoría y práctica en una sola estrategia. Y es así que vemos la importancia de escoger las herramientas que queremos emplear cuando decidimos luchar.

Para desarrollar el tema nos detendremos a hablar sobre las herramientas de lucha y de organización que consideramos apropiadas, así como también hablaremos de algunos de los “obstáculos” que nos hemos yendo encontrando por el camino (recuperadores, medios de comunicación de masas y “apaga-fuegos”).

Por qué utilizar unas tijeras para romper una cadena de hierro?

FORMAS DE ORGANIZACIÓN

Vemos importando organizarse, pero hay que reflexionar como hacerlo sin caer en las estructuras burocratizadas de sindicatos tradicionales y partidos políticos, en esto aquello que pretendemos es no reproducir las relaciones de poder establecidas a la sociedad capitalista y estatal. También queremos evitar la organización vinculada a las instituciones, puesto que aquello al que aspiramos es a una ruptura total con estas. El Sistema únicamente acepta como interlocutores válidos a ciertas organizaciones que están explícitamente pensadas para gestionar el descontento general, es decir, se nos niega la capacidad de cambiar las condiciones actuales si no es a trabas de organizaciones que el propio poder crea.

Aceptar la participación a través de estas “organizaciones homologadas” es sinónimo de conseguir menguar nuestras capacidades decisorias, de aceptar el papel de los burócratas para administrar todos los ámbitos de nuestra vida y negar la posibilidad de efectuar cualquier ruptura con la actual forma de entender la participación y la decisión a nuestro día a día.

Así apostamos por la organización de forma autónoma. Aspiramos a no caer en el inmovilismo, dando a la acción política la importancia que le corresponde. Agrupándonos de manera horizontal, donde todas las opiniones cuentan el mismo.

En primer lugar hablaremos de las asambleas abiertas (de estudiantes, de barrio, de trabajadoras, etc.) estas se constituyen como órgano donde plantear las diferentes formas de afrontar y organizar la lucha para conseguir los objetivos que se marcan. Así, estas tienden a juntar-se en torno a problemáticas bastante concretas, creando lazos entre afectados/interesados. Dentro de esta forma de organización, sólo entendemos la delegación cuando esta no tiene margen de decisión fuera del consenso de la asamblea. Así cualquiera otro tipo de delegación supone la pérdida de autonomía, puesto que los individuos elegidos como representantes estarán siempre sometidos a presiones e intereses individuales. Igual de relevante es la autonomía dentro de la asamblea que la de esta respecto a otras organizaciones.

 Además, tenemos que tener claro que en la prisa de decisiones es importante tender hacia el consenso. Para llevarlo a cabo no se puede estar estancado en ideas fijas, y por lo tanto tenemos que ser receptivos ante aquello que se nos planteo. Vemos como muchas veces el término asamblea se emplea para denominar formas poco horizontales como los mítines o los discursos.

Dentro de las formas de organización horizontales y autónomas, encontramos también los grupos de afinidad. Las asambleas abiertas surgen, en la mayor parte de los casos, para hacer frente a una problemática concreta en un ámbito determinado entre gente que no necesariamente se conoce o tiene una complicidad política elevada, y por lo tanto tienen un carácter más abierto. Por el contrario, los grupos de afinidad, como su nombre indica, se forman a partir de individuos con un alto grado de proximidad a los planteamientos teóricos- prácticos y, además, están basados en una confianza mutua.

Estos grupos nacen ante la necesidad de compartir experiencias y análisis de sus situaciones personales y colectivas y, en consecuencia, dar una respondida frente a la dominación: atacante sistemáticamente y de la forma que mejor consideran, teniendo en cuenta únicamente sus propias limitaciones y aquellos objetivos que se plantean, sin necesidad de dar explicaciones ante nadie más que de ellos misma. La acción coordinada y descentralizada de varios de estos grupos en campañas o momentos concretos, puede llegar a superar la efectividad de algunas acciones masivas, que pueden ser inofensivas.

Hay que dejar claro que estos grupos no buscan convertirse en vanguardia de ninguna lucha, si no que debido a su autonomía, toman la dirección que el grupo cree apropiada, sin verse parados por aquellas que optan por una vía más reformista.

FORMAS DE LUCHA

Vemos necesario hacer una primera diferenciación respecto a las formas de afrontar el conflicto. Existen dos vías, aquella que necesita de intermediarios o representantes y la acción directa. Por un lado encontramos una serie de herramientas que aprovechan los canales marcados por los Estados (sindicalismo, parlamentarismo, etc.), pero vemos que si el que se pretende es luchar por un cambio social, estas herramientas están condenadas al fracaso. Por otro lado encontramos unas herramientas, por las que apostamos y que practicamos, encaminadas hacia una transformación real, pasando necesariamente por una ruptura con las instituciones y sus “juegos”. No podemos aceptar estar bajo el paraguas del Estado para enfrentarnos a este y a sus medidas. La acción directa, por lo tanto, es aquella que se realiza de manera autorganizada por parte de los interesados/afectados, y las practicas pueden ser muchas: sabotajes, boicots, ocupaciones de espacios…

Encontramos importando valorar cuáles son las situaciones a las que se enfrentamos, para escoger las herramientas que pensamos que más se adecúan a los objetivos y las fuerzas que tengamos en cada momento. En este sentido consideramos que han dos actitudes negativas con las que nos encontramos mucho a menudo: por un lado está el derrotismo de algunos que dicen haberse cansado de luchar, de otra la inercia que nos hace asumir como propias las prácticas y posturas otros sin valorar nuestro contexto. Vemos las dos actitudes igual de negativas, puesto que nos impiden afrontar reflexivamente las situaciones.

Debido de al desarrollo del capitalismo en las sociedades puesto-industriales, durante el siglo XXI, han habido cambios sustanciales en la estructura del trabajo y las relaciones personales. Esto provoca que algunas herramientas de lucha se tengan que repensar para que estas puedan ser eficaces frente a las nuevas problemáticas que se nos presentan. Cada vez encontramos unas relaciones laborales más precarizadas, donde nos vemos empujadas hacia la temporalidad, el aislamiento o el paro. Este nuevo modelo hace más difícil la organización de las afectadas de forma autónoma, nos quita la capacidad de conocernos y poder dar respuestas de manera coordinada. Cuál es el papel de los cinco millones de paradas ante una huelga general? Y de las personas que trabajan sin contrato? O el de la gente con contratos de tres meses? O el de las personas migrantes?
Todo esto está ligado a los cambios en la estructura de las ciudades, donde el tejido social se ha diluido, tomando bastante el aislamiento. Encontramos cada vez más obstáculos en el camino de la autorganización y la acción directa, empujándonos hacia la representatividad y la delegación, es decir, hurtándonos el control de nuestras vidas.

No podemos cerrar este punto sin hablar del papel de la difusión dentro de la lucha. Consideramos relevando visibilizar los conflictos para potenciarlos, es decir, vemos la difusión de las ideas y las prácticas que consideramos afines como un factor muy importante para la extensión de la lucha y la solidaridad. Por lo tanto vemos imprescindible crear canales de expresión alternativos a los medios de comunicación de masas.

LA MANIPULACIÓN MEDIÁTICA Y LAS LUCHAS SOCIALES

Actualmente, los medios de comunicación representan “el cuarto poder” y como tal, actúan. La supuesta objetividad es una gran farsa, una farsa que se vendida en beneficio de sus intereses políticos y económicos. Emplean el cinismo y la manipulación en el tratamiento de las noticias, sobre todo en las que hablan de los movimientos que se enfrentan directamente a su “status quo”. Desde siempre, hemos visto que cuando surge un movimiento social grande (No a la Guerra, anti-nucleares, 15-M, etc.), con diferentes tendencias, los medios de comunicación intentan directamente: criminalizarlos y/o dirigirlos. Pase lo que pase, las tendencias que no se limitan al marco legal impuesto por el Estado y que apuestan para cambiar radicalmente las cosas, salen siempre malparados.

El tratamiento, por parte de los medios de comunicación mayoritarios, de las protestas masivas pretende que la tendencia reformista del movimiento encabezo al resto. En el caso del 15-M hemos visto como los medios de cariz progresista han dado una visión sesgada de todos los acontecimientos ocurridos. Ha sido constando la sobredosis de información alrededor de las tesis defendidas por la izquierda socialdemócrata , para que esta, con sus diferentes grupos y discursos, dirija las protestas hacia el apuntalamiento de las instituciones actuales, sin poner en entredicho un modelo político y económico que nos ahoga día detrás día.

La intención es siempre mostrar una dicotomía entre bonos y malos, entre las que respetan las normas y “las que queman containers”, infantilizando las voces que agitan en un sentido autónomo y anticapitalista . Alimentan esta imagen en la imaginario colectivo mostrando a temibles encapuchados rompiendo bancos, atacante a la policía y siendo rechazados por los bonos ciudadanos. Afirman que no tienen propuestas, que siempre van a estar en contra de a pesar de que aprovecharán cualquier oportunidad por violentar las situaciones. Todo esto es un claro ejemplo de “propaganda de guerra” contra las disidentes del sistema, tratándolas cómo si fueron infantiles en sus discursos, violentos en la acción colectiva y como personas sin oficio ni beneficio que ponen en peligro al resto de manifestantes con su simple presencia. La culpa de todo esto no es de las personas que responden a la violencia sistémica y policial, sino de los propios medios de comunicación que buscan el espectáculo, fomentándolo al marginar conscientemente los discursos que han detrás de estas acciones.

Ante todo esto entendemos que sólo podremos tender hacia un cambio social cuando entendamos que los medios de comunicación tratarán de impedir este, puesto que va en contra de sus intereses. Por lo tanto tenemos que apostar para construir canales de información autónomos, sin el control de gobiernos y/o empresas, autogestionados por colectivos e individuos que forman parte de las luchas.

RECUPERADORES: COMO VENDER TRABAJADORAS POR BANDERINES DE PLÁSTICO

El potencial que tienen las luchas sociales es muy dulce para que profesionales de la política o aspirantes a serlo, vean la oportunidad de proclamarse como interlocutores válidos, engordando así sus filas de militantes y consiguiendo un lugar preferente al juego institucional. Los hemos podido ver en diferentes luchas a lo largo de la historia, el movimiento obrero los calificaba de “vendeobreros” o “rompehuelgas”, y actualmente su figura se ve descrita en el concepto de “recuperadores”.

Sus propuestas siempre son descafeinadas, así como tienen una especial obsesión para consensuar puntos muy concretos y reivindicaciones parciales, para que después sus referentes políticos y sindicales puedan asumirlas como parte de su programa electoral.

Las herramientas que emplean este tipo de personajes van desde la manipulación sutil: crear comisiones o coparlas, olvidar actas, hacer énfasis en la realidad política calificando a todo el que no los interesa de utópico o violento, obsesionarse en la legalidad y la ilegalidad, etc. Hasta la manipulación abierta: hablar con la prensa en nombre de todas, sacar comunicados sin consensuarlo, etc. La realidad, es que cualquier lucha que pretenda triunfar o consolidarse como antagonista tiene que prescindir de intermediarios y combatir a los que intentan erigirse como tales. Las personas que hemos visto en las plazas con actitudes “recuperadoras” han estado haciendo carrera como políticas profesionales y la “AcampadaValència” es un claro ejemplo de esto.

Hace falta no confundir a los “recuperadores” con los diferentes grupos de afinidad que pueden actuar en el mismo contexto de lucha pero al margen de las asambleas abiertas, puesto que, ejerciendo la suya la autonomía, solamente se representan en ellos misma y a la acción que han llevado a cabo, nunca hablan por nadie ni imponen sus decisiones. De hecho, la “recuperación” de las luchas pasa por que cuando se responde a la violencia policial o se hace presión a las calles, estos individuos no tienen problema al calificar a las propias compañeras de lucha de provocadoras, violentas o hooligans, palabras demagógicas que sirven para poner a la gente en contra de diferentes sectores que pueden poner en peligro los intereses del Poder.

LE LLAMAN VIOLENCIA Y ES AUTODEFENSA

“El oprimido, precisamente porque lo es, se encuentra siempre en un estado de legítima defensa”. Errico Malatesta

Hemos visto necesario incluir un punto que hablo sobre el debate de la violencia en la lucha. No es un tema nuevo, pero durante los últimos meses y con el “boom” del 15-M ha sido más presente. Desde un primer momento, algunos sectores dentro de este movimiento hicieron presión para que la vía pacífica fuera la única manera de encarar la lucha. Esta concepción se ha visto desbordada por sí misma, y han habido ejemplos de acciones que han evidenciado que no era la única opción.

En primer lugar queremos dejar claro que son los Estados quienes se imponen mediante la violencia y reprimen duramente cualquier tipo de disidencia. Por otra banda, estamos violentamente explotadas por el Capitalismo, y por lo tanto, encontramos que el dogma del pacifismo liga de pies y manos a cualquier que pretenda luchar por un cambio social, puesto que normalmente se confunde intencionadamente no-violencia con legalidad.

No entendemos la dicotomía entre violencia y no-violencia, en ningún caso veamos la necesidad de escoger entre un bando u otro. El que sí que creamos necesario es valorar en cada momento qué son las herramientas que tenemos a nuestro alcance y no dejar que sean las leyes de los enemigos las que nos marcan el camino, puesto que si aceptamos estas limitaciones nunca podremos avanzar.

Se parte del error de creer que en una lucha sólo habrá represión si se “provoca”, pero realmente es parte del sistema, es el mecanismo que utiliza el Estado para proteger sus intereses y lo empleará en la medida en que se sienta amenazado. Tenemos que entender que si luchamos nos reprimirán, esto se normal y tenemos que asumirlo, el que no es normal es que nosotros, las explotadas, nos quedamos cruzadas de brazos frente a las diversas agresiones que nos golpean. Tenemos que comprender la represión como una consecuencia más de nuestra lucha, no del grado de violencia de esta. Llegados a este punto sólo nos queda extremar las precauciones y estar preparados ante posibles golpes represivos. Cuando una manifestación de miles de personas transcurre por el centro de una ciudad, prácticamente sin policía, es porque esta no altera para nada el funcionamiento normal de la ciudad, porque desde el Poder prefieren que el pasacalle finalizo pronto, los manifestante se quedan en la conciencia tranquila y todo vuelvo a la normalidad.

No podemos cerrar este punto sin señalar con todo nuestro desprecio a aquellos que se dedican a hacer el papel de la policía dentro de las propias asambleas, acciones y manifestaciones, los llamados: “Apaga-fuegos”. Esta gente defiende el pacifismo más intransigente y no te cabe problema de imponerlo mediante la violencia, los gritos y los empujones. En este sentido juega un papel importando los medios de comunicación de masas, que se dedican a criminalizar a los llamados violentos, ayudando todavía más a los que pretenden que las luchas no avanzan más allá de reivindicaciones y practicas inertes.

PARA FINALIZAR

Cómo decíamos al principio, hemos querido hacer un llamamiento al debate y la reflexión en torno a la manera de afrontar los conflictos actuales. Pensamos que hay todo un conjunto de principios básicos que se tienen que tener en cuenta para plantear una lucha, nos referimos a la autoorganización y la autonomía. Además, pensamos que una de las armas más importantes que tenemos que tener es la solidaridad, el fortalecimiento de lazos de afinidad y el espaldarazo mutuo. Tenemos que remarcar el hecho de que no pretendemos plantear reivindicaciones, ni decálogos, si no que queremos tomar aquello que necesitamos.

Actualmente encontramos diferentes obstáculos (de los que hemos hablado y algunos más) que hacen compleja la tarea de organizarse y de luchar. Vemos estos como mecanismos que protegen y fortalecen el Sistema, aunque pretenden no hacerlo de forma evidente. Nos cruzamos en alguna gente que incluso “disfrazándose de compañeras” pretenden dirigir y/o desmovilizar desde dentro de las propias luchas.

Sólo ve enemigos gigantes quién vive arrodillado.
Por la extensión de la revuelta!

Ara o Mai nº2

 

Garzón, la justícia y la tortura.

Reflexiones entorno a la figura del juez

Garzón, juez de la Audiencia Nacional se enfrenta estos días a tres casos relacionados con su trabajo. Al escribir este texto ha sido condenado por el Tribunal Supremo a 11 años de inhabilitación, las manifestaciones y actos de apoyo no se han hecho esperar. ¿Pero quién es realmente este juez?

A 1990 se hace famoso por la lucha contra el narcotráfico (caso Nécora). Sólo dos años después llevó a cabo la llamada “Operación Garzón” contra independentistas catalanes, más de 60 personas son detenidas por su presunta vinculación a Terra Lliure (Tierra Libre en català). Hubieron decenas de denuncias por torturas que nunca fueron investigadas, por lo que en el 2004 el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburgo condenaría el Estado español por no investigar estos hechos.

También protagonizó un breve paso por la política cuando en 1993 se presenta como segundo a la lista del PSOE por Madrid (justo detrás de Felipe González), pero dimite en mayo del 94 después de no obtener un cargo importante. A los pocos meses de salir del Gobierno reabre el “caso Segundo Marey”, relacionado con el terrorismo de Estado en el País Vasco y empieza así uno de las peores pesadillas del último Gobierno de Felipe González. En aquella época fueron constantes los enfrentamientos de Garzón con Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces ministro de Presidencia, quién acusó el juez de instigar una “venganza política” contra su partido. Entonces era la prensa de derechas la que aplaudió su “valor e independencia”.

Garzón ganó reconocimiento internacional a inicios del año 2000 al abrir una causa contra el exdictador Augusto Pinochet a petición de asociaciones de víctimas de su régimen. Aunque el caso resultó un fracaso jurídico y Pinochet murió sin haber sido juzgado. En marzo del 2003 ordena el encarcelamiento de dos anarquistas catalanes bajo aplicación de la legislación especial antiterrorista por la acusación de cometer unos sabotajes, al considerar que, estos hechos por si sólo, supondrían un delito de formación de organización armada. Esta tesis jurídica fue muy criticada por las asociaciones de derechos humanos al extender enormemente el alcance del régimen de emergencia. En abril del mismo año tres jóvenes de Torà (Segarra) serian detenidos en circunstancias muy similares también en una investigación de Garzón. Un análisis médico forense certificó que uno de los detenidos había tomado drogas durante el periodo de aislamiento. A pesar de la demanda de la defensa de investigar las presuntas torturas, el caso no fue admitido a trámite. La misma tesis fue utilizada por el mismo Garzón para aplicarla a los anarquistas catalanes detenidos en marzo del 2003. Desde entonces empieza una implacable persecución a presuntos militantes yihadistas en el Estado español con mucha cobertura mediática.

El julio del 2011 Garzón se integra en el Comité Europeo de prevención de la Tortura. Decenas de asociaciones y abogados especializados en derechos humanos habían mandado una carta al Gobierno Zapatero para que reconsiderara su candidatura. Calcularon en 300 las personas que habían denunciado maltratos en los sumarios que había instruido sin que nunca lo investigara. Ya entonces había empezado sus instrucciones contra la trama Gürtel y por los crímenes contra la humanidad del franquismo y recibía el apoyo del movimiento de memoria histórica y buena parte de la izquierda española por sus problemas con la extrema derecha, la caverna mediática y la justicia española.

Pensamos que es necesario saber todo el que ha hecho, o ha dejado de hacer, durante su carrera como juez. Nosotros no creemos en la Justicia, al menos no en la de Garzón y sus colegas. Este defensor de los derechos de la humanidad, nunca investigó el crimen que suponen las torturas de la Guardia Civil y de la Policía. Torturas que fueron denunciadas sistemáticamente por organismos internacionales (Amnistía Internacional, Comisión Europea de Prevención de la Tortura, etc.), él que ahora se acoge al derecho internacional para defender su propia causa. Frente a miles de casos documentados, la Audiencia Nacional (y Garzón tuvo ante su cara a torturados) nunca abrió unas diligencias para esclarecer los hechos que los detenidos denunciaban. “Todo son invenciones y cuentos”, y así despachaba la tortura cada mañana en su despacho.

El juez Garzón ha sido durando muchos años el juez estrella de la Audiencia Nacional, y el que más detenidos ha interrogado, escuchando centenares de estremecedoras denuncias. Detenidos, insistimos, por orden suya y bajo su única responsabilidad. Nunca abrió unas diligencias para esclarecerlas. Escuchar o leer esos testimonios de tortura es lo más parecido que nos cuentan las represaliadas del 36. Garzón además ha sido promotor del encarcelamiento durante los últimos años de centenares de personas por su exclusiva militancia política, cerrando medios de comunicación, etc. Que ahora, en nombre de los derechos humanos o de los fusilados del 36, algunos grupos salgan en defensa del juez Garzón, alabando su “decencia ética y democrática” nos parece demagogo. Un insulto a todas las represaliadas de ayer y de hoy.

Nosotros seguiremos luchando contra sus leyes, contra aquello que denominan justicia (y no es más que un circo) y por lo tanto, asumiendo que los jueces están donde están para evitar que nada cambio, para mantener el orden de las cosas. Cada cual donde le corresponde y nosotros sabemos que si luchas: te detienen, te torturaron, te cierran e incluso echan la llave. Por lo tanto, acabaremos diciendo que tenemos motivos de sobra para no luchar por Garzón, puesto que no tenemos ningún problema en que los jueces sigan devorándose entre ellos, los unos a los otros, y nos dejan tranquilas!

 

¿Que es el racismo?

César Manzanos

En primer lugar habría que preguntarse por qué el racismo es necesario para la reproducción del sistema económico capitalista. La tesis de partida es considerar el racismo como uno de los universos simbólicos, de los marcos de valores que son necesarios al sistema capitalista: este punto de partida nos sirve para ver cómo se ha construido históricamente esta sociedad sustentada en la reproducción del racismo.

Para comprender esto hemos de remontarnos a los orígenes del racismo. Así, la invención de las actuales democracias formales representativas se sustenta en cómo se saldaron las guerras religiosas y políticas en la época antigua y medieval. Es decir, el Estado es un baluarte fundamental para mantener unas relaciones basadas en la guerra, siendo la política la continuación de la guerra por otros medios. Estas guerras eran conflictos de clase y étnicos. Los estados modernos se han construido gracias al triunfo del poder militar y comercial que han puesto aquellos que ganaron estas guerras.

Con esta visión tiramos por tierra esa idealización de que nuestra sociedad se ha constituido gracias a las revoluciones burguesas del siglo XVIII, en base a los principios de libertad, igualdad y fraternidad.

Este hecho es importante para comprender la génesis del racismo y el universo de valores sobre el que se construyen los estados modernos. Pues la civilización judeocristiana se ha caracterizado por procesos de exterminio, aniquilación y segregación de una etnia sobre otra, y en el inicio de cruzadas frente a los «bárbaros» que ponían en peligro la autoridad secular, comercial y militar del poder establecido. Sin embargo, las ideologías dominantes conceptúan el racismo, no como intrínseco a la cultura occidental y a la actual economía-mundo, sino como expresión política de determinados grupos sociales. Estos son los denominados «grupos de riesgo», compuestos fundamentalmente por jóvenes pertenecientes a aquellas clases excluidas de los actuales procesos de producción. Por lo tanto, el germen del racismo estaría en l*s jóvenes parad*s de los barrios periféricos de las metrópolis. Desde esta concepción del racismo las actuales instituciones democráticas hacen llamadas a crear un frente común frente a estos colectivos. Los objetivos son dos: 1) crear una cultura del miedo y 2) buscar la adhesión de l*s ciudadan*s al marco de valores del Estado. En la práctica, esto conlleva la criminalización de la marginación y de la exclusión social.

Esta definición de racismo y de los grupos de riesgo social no arranca de la Unión Europea, sino de las nuevas políticas de Ley y Orden de los Estados Unidos. Para analizarlas debemos referirnos al proceso de reconversión de la industria armamentística, la cual busca ampliar sus cotas de mercado en la venta de armas a los «pacíficos» ciudadanos de a pie. Todo ello con la excusa de «defenderse» de determinados grupos y personas provenientes de la marginación. No se buscan las causas de la misma, sino exterminar a los pobres. Dentro de esta práctica se intenta identificar físicamente a los grupos de riesgo. Ahí cobra un papel especial la criminalización y la persecución de todas las personas y prácticas que transgreden la norma. En especial l*s inmigrantes.

Todas estas políticas pretenden imponer un estereotipo cultural dominante: hombre, blanco, rico y adulto, frente a inmigrantes, jóvenes, mujeres, minusválidos, etc. La salvaguarda de este estereotipo es lo que guía todas las iniciativas de lucha contra el racismo por parte del Estado. Por lo tanto, el racismo es un concepto mucho más amplio, y afecta a todas aquellas personas que no se ajustan o aceptan como universal el actual estereotipo cultural dominante.

¿QUÉ VERTEBRAN LAS POLITICAS DE INMIGRACIÓN?

En primer lugar, cabría destacar la hipocresía de los estados de la Unión Europea por cuanto todas las políticas de inmigración tienden en la práctica al cierre de fronteras. Pero cabría igualmente recordar que en los últimos 200 años 350 millones de personas han abandonado su país de origen. De esta cifra la mitad hay que situarla en Europa y del resto, una cuarta parte han sido personas obligadas por los europeos a emigrar a otros países. Este dato desvela la falta absoluta de legitimidad de cualquier intento de evitar que una persona ponga su pie en alguno de los estados de la Unión Europea. La base de todas la políticas de inmigración es evitar que se ponga en cuestión el mismo sustento económico del sistema capitalista: la exportación de la pobreza a los países periféricos y la importación de la riqueza. Con ello se intenta impedir la huida masiva de las personas que soportan la más severa de las pobrezas a los países que son causa de la misma.

Los flujos migratorios de los países de la periferia han sido incluidos dentro del nuevo concepto de seguridad europea, constituyéndose de esta manera la llamada fortaleza europea y sustituyéndose el antiguo enfrentamiento de la guerra fría por el más real centro-periferia. Esta fortaleza se va configurando a través de una serie de espacios judiciales, penales y policiales, incluyendo la inmigración dentro de los ejes de seguridad junto al narcotráfico, el terrorismo y la prostitución.

INMIGRANTE ENEMIGO

El paso del inmigrante trabajador al inmigrante enemigo se visualiza a través de tres periodos históricos:

1) Hasta el año 1973, en que entra en crisis la sociedad industrial tradicional, demandante de un elevado número de mano de obra. El papel de l*s emigrantes en este contexto es fundamental, ya que se constituyen como uno de los sustentos en el desarrollo de estas sociedades.

2) Entre 1973 y 1985. Se produce el fin del reclutamiento masivo de mano de obra barata «legal». La economía se transforma, en base a su mundialización y a la apuesta decidida por el sector terciario y de servicios, lo cual exige una mano de obra cualificada. Estos cambios en el proceso económico conllevan la regulación de la entrada de inmigrantes extranjeros, por cuanto ya no son necesarios. Pero esta nueva configuración económica necesita de la economía sumergida. Así se impulsan una serie de actividades basadas en la autoexplotación y el subempleo. El ideal de este tipo de economía está representado por los inmigrantes ilegales: mano de obra barata, sin prestaciones sociales e incapaz de reivindicar sus derechos. En definitiva, mano de obra de usar y tirar.

Esto provoca la creación de dos sociedades: la de l*s ciudadan*s que poseen una serie de derechos de ciudadanía; y la de toda una serie de personas que están de hecho en nuestra sociedad, pero que carecen de derechos. Hay otro factor que incide en la exclusión y criminalización de l*s emigrantes (considerados ya como enemig*s): el envejecimiento de la población, lo cual conlleva un tipo de sociedad que sobreprotege a sus niñ*s. Este envejecimiento provoca igualmente la consolidación de una mentalidad muy conservadora, sin posibilidad de ruptura por la irrupción de nuevos valores.
3) A partir de 1985. Se configuran los países fronterizos de la Unión Europea, cuya labor es evitar la entrada masiva (aunque sí controlada) de inmigrantes ilegales. Los países van desarrollando diferentes leyes de extranjería que se fundamentan en la expulsión inmediata de l*s inmigrantes. Así, por ejemplo, en la actual Ley de Extranjería española (aprobada en 1985) aparecen los epígrafes de «la necesaria cooperación con los países originarios de los inmigrantes» o «la incentivación del retorno o la integración social». La única pretensión del primero es lograr acuerdos comerciales favorables a los países de origen para que sean ellos los que impidan la inmigración o la repriman en caso de darse. La incentivación del retorno significa, pura y simplemente, la expulsión inmediata del inmigrante. La llamada integración social no busca, por ejemplo, el reagrupamiento familiar, sino la creación de un censo -con fines claramente represivos- de los inmigrantes legales e ilegales.

Todas estas políticas de inmigración se resumen en dos principios fundamentales: el control policial de la entrada en el país y en segundo lugar la ejecución de las expulsiones de los residentes ilegales lo más rápidamente posible.

CRIMINALIZACIÓN

El dato de partida más relevante para hablar de l*s inmigrantes como nuevos sujetos de criminalización es el referirnos a su paso por las cárceles. Antes de 1985 l*s inmigrantes pres*s era una minoría, nunca superaban el 4% de la población reclusa total. A partir de 1985 se incrementa esta cifra se eleva hasta el 16% actual. Estos datos nada tienen que ver con el aumento de los flujos migratorios hacia el Estado español y sí con la aplicación de una política de control hacia l*s inmigrantes ilegales.

Junto al chivo expiatorio tradicional de la criminalización que ha sido siempre el yonki o el terrorista, se coloca ahora al inmigrante ilegal. Esta criminalización se plantea como un elemento disuasorio frente a posibles intentos de entrada ilegal en el Estado español.

LA CULTURA DEL MIEDO

El racismo se nutre de la cultura del miedo y de sus creencias subyacentes. L*s inmigrantes nos roban, nos quitan el trabajo, huelen mal… aquí está el germen de una violencia social incontenible, que se complementa con las políticas de los Estados europeos. Además esto queda corroborado por la implicación de los diferentes cuerpos de seguridad del Estado en la creación y consolidación de los diferentes grupos neonazis.

Toda esta cultura del miedo tiene como principales portavoces a los diferentes ministros del interior, quienes hablan del desempleo o de supuestos actos delictivos de los inmigrantes para justificar las actuales leyes de extranjería. Leyes que en Alemania, por citar un caso, han supuesto la expulsión de muchos turcos algunos de los cuales han sido ejecutados al llegar a su país. Con lo cual se está aplicando una forma de pena de muerte a través de terceros países.

La base de esta cultura funciona desviando el conflicto entre dominadores y dominados, hacia el enfrentamiento y la creación de prejuicios entre los propios dominados. Un ejemplo significativo es el de la prostitución procedente del tercer mundo, que produce un conflicto entre las prostitutas autóctonas y las emigrantes. Las autóctonas se muestran hartas ya que no pueden competir con mujeres que son más guapas y más baratas. También es un hecho constatable que los emigrantes se encargan de labores que no quiere hacer nadie, por lo cual no se produce una competencia real entre los intereses de los dominados.

La aceptación o rechazo de la inmigración viene determinada por las necesidades del mercado en cada momento y de los ciclos de reproducción capitalista. Un capitalismo que no tiene el menor reparo en desplazar sus industrias del primer mundo a países terceros porque en ellos existe una mano de obra más barata. El capital financiero alemán, japonés, norteamericano saben que la mano de obra de estos países no tiene capacidad contractual, ni derechos político o sindicales.

El racismo es, por tanto, un concepto básico para entender la reproducción de las formas de vida occidentales. Y en este sentido, las campañas institucionales sólo contribuyen a mantener ese modelo. Por eso, mientras no que creemos espacios de intercambio y de autodefensa, espacios en los que prime la autoorganización por encima de la información, las campañas no servirán más que para potenciar la industria del papel.

 

En defensa del Alto Palancia

La comarca del Alto Palancia se constituye como un eje estratégico para los intereses económicos de las clases dirigentes, ya que se halla enclavada cerca del área de influencia de los núcleos económicos de Valencia, Sagunto y Castellón, siendo vía de paso hacia el norte peninsular. Esto, unido a algunas de sus características geográficas, geológicas, así como los recursos presentes en ella; la convierte en blanco fácil para futuros proyectos de interés mercantil que reportarán graves daños a los que en ella habitamos.

Desde hace algún tiempo, tanto la gente que habita la comarca, como el espacio físico en sí, han quedado irreconocibles. Este proceso no es casual, se ha generalizado en casi todas las zonas rurales del Estado, donde los pueblos se han convertido en pequeños satélites de las ciudades, en pueblos-dormitorio o lugares donde desahogarse esporádicamente en periodo vacacional. En el mismo orden de cosas estaría el uso de nuestras sierras (tanto la Espadán como la Calderona) como parques temáticos para el disfrute del turismo, en vez de favorecer un acercamiento y un uso mayor a la gente que lo habita y que los siente como cercano. En este sentido, el territorio se presenta como algo puramente paisajístico, cuando para nosotros supone la interacción global de nuestras vidas con su naturaleza, su agricultura, su saber, su historia, sus gentes… y en definitiva, el resto actividades cotidianas interrelacionadas, por lo que la manera de gestionarlo, ahora y en el futuro, será vital para definirlo.

Las principales amenazas a corto plazo para el Alto Palancia son las grandes infraestructuras de transporte, industrias contaminantes, o los macro proyectos de energías renovables. Ese será el terreno en el que se jugará nuestro futuro. Así pues, la piedra angular de la política de las infraestructuras pasa por la creación del eje Cantabrico-Mediterráneo, que posibilitará el tramo de Alta Velocidad Sagunto-Teruel. Se han hecho públicos cuatro trazados, de los cuales parece se barajan sobre todo dos como posibles candidatos. No obstante, aun cuando la información cartográfica de que disponemos no nos permite analizar a pequeña escala los daños que producirá esta obra, nos atrevemos a vaticinar las nefastas consecuencias ecológicas, y porque no socio-económicas, que subyacen de cualquiera de las propuestas de trazado, sea por la sierra Espadán, la Calderona, soterrado o en superficie.

El AVE representa el tren del dinero, de la inmediatez, de las gentes de negocios en su mayor parte, en definitiva, del capital; solo a ellos beneficia y su objetivo es claro: articular el territorio para que la mercancía -turismo, servicios, dinero-, interconexione las grandes ciudades. Absolutamente nadie ve necesaria esta intervención más que las instituciones que, mediante la propaganda, ya se han encargado de allanar el terreno para justificar la futura inversión. Tampoco conviene olvidar el derroche energético que supone el AVE, ya que un viaje de estas características puede consumir la misma energía que la que necesita una ciudad de 25000 habitantes, es decir como toda la comarca. Además, la mayor parte de la energía consumida proviene directamente de las centrales nucleares asociadas a torres de Muy Alta Tensión.

Otro de los proyectos en mente para el futuro en la comarca del Alto Palancia, es el Almacén geológico de CO2, éste corresponde a la falsa intención mundial de mitigar el cambio climático una vez creado, un proyecto experimental de increíbles costes y todavía mayores riesgos, tanto para la flora, como para las aguas, las personas y los animales; que consiste en enterrar el co2 generado en centrales térmicas, en la mayoría de los casos ajenas, y transportarlo por gaseoductos a cientos de kilómetros para finalmente enterrarlo en formaciones geológicas profundas y estratos de roca impermeables por el fin de los tiempos. El enfoque global de este proyecto corresponde por tanto a la idea de hacernos pensar que la culpa del calentamiento global es nuestra y de que, consecuentemente, es necesario que sigamos las ordenes de los dirigentes para salvar la tierra, presentándose estos como los salvadores cuando realmente son los creadores del problema.
Pero más allá de lo que puedan suponer estos proyectos a nivel medioambiental, como otros que ya están en marcha (aerogeneradores, BAUX, etc.) y los que parecen más inmediatos y ya han creado una oposición (mina de Bejís, central Biomasa, cementera de Albentosa…), lo que nos interesa desenmascarar es lo que en su base todos ellos implican, el común denominador de dejar la gestión del lugar en el que vivimos en manos de especialistas y personas ajenas a estas tierras, desconocedores de nuestra verdadera realidad social. Es importante recordar que todo este tipo de industrias, obras, macro infraestructuras, no se pueden llevar a cabo fuera de un contexto capitalista que tiene que ser el punto de partida de nuestras críticas.

La magnitud de la barbarie que se proyecta, y muy posiblemente se avecina, nos otorga legitimidad y responsabilidad moral suficiente como para decir basta. Hablamos como afectados aún cuando la obra se proyecte en nuestra comarca o en otra, aun cuando pase por encima de nuestras tierras o por las del vecino. Por lo tanto, proponemos formas de oposición horizontal, autoorganizada y asamblearia, en las que nosotros, los afectados, los que no recibimos nada a cambio y los que tenemos miles de razones (ecológicas, económicas, sociales…) para oponernos; seamos únicamente los que tengamos la voz. Creemos que potencialmente a cualquiera de los habitantes de esta comarca le afectan los vigentes o futuros proyectos capitalistas, por lo tanto somos nosotros mismos los que, sin delegar en partidos ni organizaciones institucionales, debemos esforzarnos por formarnos e informarnos y así poder tomar las medidas que creamos oportunas para oponernos, eligiendo así la autoorganización como única forma de asegurar la autonomía a la hora de opinar, debatir o tomar decisiones.

En la actualidad estamos recabando información sobre los proyectos anteriormente citados, empapándonos de la experiencia de luchas pasadas, contactando con otros colectivos… y, por tanto, creando nuestra propia opinión para que se empiece a dar un debate critico a nivel comarcal y un futuro espacio de lucha. No somos la voz de nadie más que la nuestra propia y con esto no pretendemos llevar las directrices de la lucha, sino tener un discurso coherente aunque no exento de errores y realizar nuestra aportación al conflicto en cuestión.

GRUPO DE TRABAJO POR LA DEFENSA DEL TERRITORIO DEL ALTO PALANCIA.

defensaltopalancia@gmail.com

 

Apuntes sobre el corredor mediterráneo

En la fase actual de producción y consumo y su respectiva reorganización, los conceptos de tiempo y velocidad están en continuo cambio, o para ser más exactos, en una continua aceleración. El modelo social se basa en una aceleración constante de flujos de capital, de información, de personas, de mercancías: en definitiva, todo lo que  pueda ser sometido al mercado. El Tren de Alta Velocidad (TAV) es, en ese sentido, el tren del progreso y el medio para satisfacer las necesidades voraces del mercado mundial.

¿Qué es el Corredor Mediterráneo?

De los 5 proyectos de Alta Velocidad proyectados por el Estado español y que han sido recientemente aprobados por la UE —quien se encargará de cofinanciarlos en un 20 por ciento— son los corredores Atlántico y Mediterráneo los que tienen prioridad por su interés estratégico y por ser parte de los diez grandes ejes transeuropeos.

El Corredor Mediterráneo tiene el objetivo de ser la «vía» de entrada al continente Europeo de las mercancías provenientes principalmente de Asia por el canal de Suez y conectar los puertos mediterráneos con las grandes metrópolis europeas. Actualmente las mercancías cruzan por el estrecho de Gibraltar y entran por los puertos del norte de Europa, lo que eleva el coste de las mercancías y retrasa su entrada. Dicho proyecto, que se busca acabar en 2020 y según los medios de comunicación costará unos 19.500 millones de euros —aunque en un informe de marzo de 2011 la cifra asciende a 51.300 millones[1]—, abarcaría todo el tramo que va desde Portbou hasta Algeciras, conectando las principales ciudades del arco mediterráneo, sus nodos logísticos e industriales donde se encuentran cinco puertos que la Comisión Europea considera «de gran interés» (Algeciras, Cartagena, Valencia, Tarragona y Barcelona), un total de 1.300 kilómetros, y que además es el principio de un gran eje ferroviario que cruza el sur de Francia, el norte de Italia[2], Eslovenia y Hungría hasta la frontera con Ucrania.

Sosteniendo lo insostenible

A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde.
Séneca

Según la Guía histórica del ferrocarril el TAV «es sumamente útil para la sociedad a la vez que respeta el medio ambiente». Es recurrente entre los promotores de este tren anunciar que con él buscan «contribuir a la sostenibilidad» y potenciar «un sistema de transporte más eficiente y sostenible». Cuando son ellos mismos los que se atribuyen ese aura de respetabilidad con el medio ambiente y de sostenibilidad y, a la vez, quienes saben más que nadie lo nocivo de este proyecto, no hay discusión posible.
Pero no vamos a esperar a que nos digan lo que significa este proyecto de Alta Velocidad, el más ambicioso del Estado español hasta el momento,para nuestro territorio y para quienes en él habitamos.

Y como la Alta Velocidad no llega sola, a los efectos de las obras y la puesta en marcha del proyecto en los tramos directamente afectados y el efecto sobre aquellos territorios donde vivimos hay que sumarle otros efectos que no están directamente relacionados con el tren pero que guardan una íntima relación con el proyecto metropolizador que el TAV conlleva. Y es que el TAV es una infraestructura de infraestructuras que necesita de una compleja red de éstas para retroalimentarse. Para empezar, el recorrido afecta a toda una región donde todas las ciudades pasarían a estar interconectadas entre sí, modificando radicalmente la relación ya de por sí alienante entre las ciudades, sus distancias y sus poblaciones. Según el Ministerio de Fomento, además de el propio Corredor habrá una modificación de todos los canales de acceso a los diferentes nodos, instalaciones logísticas y grandes centros de producción industrial de las diferentes provincias con la «construcción, ampliación o remodelación de [las] estaciones en las principales ciudades», actuaciones de «integración urbana de los accesos ferroviarios en las ciudades», «mejora de los accesos ferroviarios a los puertos»[3]. Actualmente sólo un 4 por ciento de las mercancías provenientes de Asia entran por los puertos mediterráneos. Con la puesta en marcha de este canal de entrada a Europa, también los puertos y todos sus alrededores se verán modificados.

Para alcanzar la velocidad que el TAV necesita, se requieren grandes cantidades de energía que sólo las centrales térmicas y nucleares pueden proporcionar. También para este tren las líneas de Muy Alta Tensión se han vuelto indispensables, y así lo recuerdan los promotores de ambos proyectos.

El corredor de la muerte

Hay que ser ingenuo para creer que el corredor mediterráneo sólo servirá para traer mercancías. Para hacerse una idea no hace falta más que mirar un poco las cifras relacionadas con uno de los negocios más prósperos del mercado europeo: las armas. Entre los 15 principales exportadores mundiales de armas, principalmente armas de guerra aunque también otras, más de la mitad son europeos (Alemania, Francia, Reino Unido, Países Bajos, Suecia, Italia, España y Suiza) y sus principales compradores son en su mayoría asiáticos (India, Singapur, Malasia, Corea del Sur, Pakistán, Turquía, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, China e Indonesia). Así que no hace falta saber mucho de negocios para saber que también este tramo ferroviario para el flujo de mercancías será una herramienta importante para el movimiento de armas fabricadas aquí pero utilizadas allí. Quizás pueda sonar puramente a especulación, pero la UE y sus fabricantes de armas son uno de los principales actores de la logística mundial de la guerra. Por ejemplo, los mayores vendedores de armas a Libia de los últimos años han sido Alemania, Reino Unido, España e Italia. Los aviones que se utilizaron para masacrar a la población local, tanto por el ejército de Gadafi como por la OTAN, han sido fabricados en nuestro continente.

Contra el TAV y contra todo

La velocidad es el Poder mismo.
Paul Virilio

Como ya hemos visto, el TAV —en nuestro caso concreto el Corredor Mediterráneo— es una infraestructura del Poder. Y es éste quien necesita de la Alta Velocidad y no nosotros. Por eso, oponerse a este proyecto significa oponerse también a la sociedad que lo necesita y lo sustenta, rechazar una forma de vida que no queremos y reivindicar la que sí. «Se trata de una lucha por orientar la vida en otra dirección y responder a necesidades diferentes, rechazando las imposiciones y dependencias creadas por la actual sociedad derrochadora y de consumo», como dicen nuestros compañeros en una convocatoria de una de las últimas acampadas contra el TAV en Euskal Herria.

Vemos una necesidad de tomar iniciativas en las diferentes regiones donde el Corredor Mediterráneo pasará. En nuestros pueblos, ciudades, barrios. Con charlas, encuentros, contrainformación, sabotajes, desobediencia. Siempre partiendo de un rotundo NO. Negando la posibilidad de diálogo con el enemigo, que en este caso es el TAV, quienes lo defienden, quienes lo creen necesario, quienes se benefician de su construcción (empresas constructoras, centrales de energía, etc.), quienes nos lo imponen.

Las largas luchas contra el TAV en Euskal Herria y el norte de Italia, entre otras, son una fuente de inspiración por su variedad, espontaneidad y su crítica, de las cuales podemos aprender, pero sobre todo lo son porque no han acabado. Las multitudinarias manifestaciones y los fuertes choques con quienes defienden a sueldo estos proyectos en Val di Susa nos muestran que contra el Poder sólo queda un camino: la lucha. De quienes nos quieren imponer sus proyectos nocivos nada podemos esperar y en cuanto al TAV no hay diálogo posible, y mucho menos cuando nosotros partimos de un claro y tajante NO.

En este contexto creemos que si bien el Corredor Mediterráneo por un lado es una ofensiva más del Poder y su necesidad de aceleración, desde el transporte de mercancías y personas a mayor velocidad hasta la degradación del entorno y la sumisión que ello acarrea, por otro es una oportunidad que se nos presenta, la oportunidad de luchar contra este proyecto destructivo que busca principalmente ser el camino de entrada de las mercancías provenientes de las «fábricas de sudor» que son los países del continente asiático para Europa, donde la esclavitud y la represión cumplen en gran medida la función de garantizar la continuidad de esa maquinaria productiva para el consumo depredador europeo.

Algunas y algunos descarrilados

[1] . Una suma que suena a mucho pero que los que no somos grandes entendidos en economía lo único que sabemos es que ni en muchas vidas veremos ni una milésima parte. Para hacernos una idea más concreta, el presupuesto de inversión española en infraestructuras de todo tipo en 2011 es de unos 13.000 millones de euros. Ver: Corredor Ferroviario Mediterráneo, Ministerio de Fomento, marzo de 2011.
[2] . Este eje cruza también la zona de Val di Susa.
[3] . Corredor Ferroviario Mediterráneo, Cit.

 

En “democracia” tú eliges entre explotación o miseria

Ara o Mai

Foto superior : Pacto de la Moncloa 1977. Foto inferior: Pacto social y económico 2011.

Foto superior : Pacto de la Moncloa 1977. Foto inferior: Pacto social y económico 2011.

El próximo 20N volvemos a tener una cita ante las urnas. El gobierno del PSOE, ante las diferentes presiones, ha acabado cediendo y avanzando las elecciones. Durante todo el mes de noviembre nos encontraremos con el circo de las campañas electorales, donde la demagogia barata y los discursos vacíos estarán presentes a los mejores titulares de los medios de comunicación.

Parece ser que el debate alrededor del voto empieza nuevamente a surgir, los diferentes partidos no están dispuestos a que reflexionamos nada más allá de a quién votar. Pero nosotros estamos dispuestas a abrir un nuevo debate, a repensar las diferentes opciones que tenemos y así pensamos que hay que reflexionar sobre el que implica votar. ¿No habría que repensar la utilidad de emitirlo, y saber el que implica realmente participar a las elecciones?

En este escrito queremos exponer algunas ideas que pueden ayudar a repensar nuestras opciones, abrir el debate en una reflexión seria, sin fanatismos, ni dogmas que nos traen a conclusiones provechosas, que después podamos llevar a la práctica. Este texto no pretende ser un manual, ni dar soluciones, sino simplemente incitar al debate y la reflexión, sea personal o colectiva.

Parece que la única opción que se nos plantea es el voto y la participación ciudadana. Pero que, que implica realmente participar?

Aproximación histórica, la historia de la traición.

Desde la transición se han impuesto unas reglas del juego donde los únicos interlocutores válidos son los partidos y sindicatos. La imposición de este sistema significó, para muchas, el renunciar a un cambio real; de ruptura con el régimen anterior. La transición aseguró el sistema capitalista con la desactivación de los sectores más revolucionarios, donde sindicados reformistas (CCOO y UGT) y patronal decidieron en nombre de todas, bajar el nivel de conflictividad. A partir de la claudicación que significó el firmar los Pactos de la Moncloa se impone el modelo del Pacto Social, imitando los regímenes democráticos europeos, donde la reestructuración capitalista necesita vía libre para seguir avanzando hacia la implantación de un modelo neoliberal, donde la mayor parte de la población se convierte en mano de obra cualificada y trueque. Una muestra de esto, es como la reestructuración ndel sistema socioeconómico no ha tenido una respuesta real y contundente por parte de la población afectada. A todos lugares, partidos y sindicatos han luchado para desactivar métodos y reivindicaciones que van más allá de una simple reforma de cariz social.

Sólo en Grecia donde muchos colectivos y organizaciones han luchado de manera autónoma, superando las instituciones, es donde se han conseguido cambios reales. Algunos ejemplos son las victorias como la paralización del Pla Bolonia, así como los diferentes conflictos sociales acentuados por la actual coyuntura económica de estos últimos años. También en Chile, si bien la CONFECH ha intentado sentarse a negociar con el gobierno, los sectores más autónomos del movimiento estudiantil han planteado una ruptura real con el sistema político.

En el Estado Español, la entrada en Europa para evitar el aislamiento económico exigía una serie de reestructuraciones y externalizacion para poder ser eficientes en un marco de globalización económica. Europa necesitaba hacerse un lugar en el mundo y por eso se dotó de una unidad económica que exigía también una unidad política, la Unión Europea. El Sido Espanyol tuvo que readaptarse a las exigencias externas que no eran más que: mayor flexibilidad laboral, externalización de ciertos sectores, privatizaciones otros, etc. Todo esto supuso una derrota del movimiento obrero, puesto que los sindicatos mayoritarios los habían vendido a los intereses de la patronal. Las únicas luchas posibles tenían que aceptar unas normas de juego ajenas a los intereses de los colectivos explotados, obligando a que todos los conflictos se resolvieron por la vía de la negociación entre los de arriba y los de bajo. El problema de la negociación es que parte de un desequilibrio estructural que con cada pacto se hace más latente, y es que mientras unos cedían unos pocos beneficios, los otros negociaban con los derechos de las trabajadoras.

Las instituciones actuales se han encargado de velar para que exista una implantación neoliberal sin una respuesta real por parte de la gente. Y el problema se agrava todavía más, cuando se observa como las luchas que se han dejado institucionalizar han acabado sin lograr los objetivos que se planteaban. Un claro ejemplo, fueron las luchas contra las ETT’s, donde desde la izquierda institucional sólo se criticaba el marco alegal de las empresas de trabajo temporal y no se denunciaba la raíz del problema (que era una nueva forma de esclavitud asalariada). El entonces gobierno del PP respondió de manera oportunista, en lugar de prohibir las ETT’s, como se planteaba desde un principio desde los sectores más combativos, las regularizó, desactivando la  lucha al quedarse sin argumentos, y presentándola por parte de partidos y sindicatos como una pequeña victoria.

 De la situación actual. Parlamentarismo, representatividad y sido del bienestar.

La democracia actual se basa en un sistema de representación parlamentaría. En este no sólo se cede la soberanía a los políticos mediante la emisión de un voto cada cuatro años, sino que también se acepta que la capacidad de legislar, de aprobar las “reglas” que marcan la sociedad, reside en el parlamento, por lo tanto a los políticos elegidos. Ambas cosas nos quitan la posibilidad de decidir sobre nuestras vidas. Aceptar que la sociedad tiene que ser legislada por parte de estos profesionales de la política y en los parlamentos (donde nunca podrán estar representados realmente los intereses de las trabajadoras) supone reconocer, no sólo la necesidad de que algún especialista represento nuestros supuestos intereses, sino también de una autoridad en todos los ámbitos de nuestra vida. La mayor parte de la población vive, entonces, sin una capacidad de decisión real sobre su día a día, se a decir, no sólo encontramos las instituciones separadas de la gente, sino por encima. Nos ponen el nombre de ciudadanos y nos dan una serie de derechos y deberes. Estos derechos fueron, mayoritariamente conquistas que costaron sangre y sudor,
concedidos únicamente para bajar el nivel de conflictividad y mantener la paz social. El concepto de ciudadano nos hace creer que todos somos iguales, pero a simple vista se damos cuenta que no todos tenemos los mismos derechos y deberes, y mucho menos las mismas oportunidades. Todos sabemos que no es así, los que estamos bajo y los que están arriba. En un mundo que rueda gracias al dinero y el beneficio que estos generan la igualdad es imposible, y menos todavía en momentos de crisis económica.

Ante las desigualdades sociales podemos hablar de dos vías principales de acción. En primer lugar, tenemos el discurso predominante (ahora más presente que nunca), en el que profundizaremos más adelante (“Minoritarios y 15-M”), insistiéndonos en que tenemos que acercarse a las instituciones, empleando todos los mecanismos de “participación ciudadana” que nos facilita la democracia. Consideramos de la lógica mas básica que lo regimos actual no nos facilitará las herramientas para transformarlo, simplemente nos da la posibilidad de hacer pequeños cambios en los que nos hace creer que realmente tenemos capacidad de decisión, de cambio, dentro del “juego democrático”. La segunda opción, por la que apostamos sin dudas, es la ruptura total con las instituciones, la organización de la gente al margen de estas. Pensamos que se necesario crear tejidos que no dependan de los que se autodenominan como representantes de nuestra voluntad, apostamos por la autoorganización en asambleas horizontales a los barrios, puestos de trabajo, espacios de estudio, etc. Este tejido social no se puede entender como un complemento de los espacios institucionales actuales, sino que es el núcleo de un poder propio de las clases subordinadas. Es la puesta en práctica de una praxis libertaría, que con las luchas pueda ser una alternativa de organización social desde bajo. Sólo entendemos la delegación cuando esta no tiene margen de decisión fuera del consenso de la asamblea, cualquiera otro tipo de delegación supone la pérdida de autonomía, puesto que el individuos elegidos como representantes estarán siempre sometidos a presiones e intereses individuales (como por ejemplo los mercados o los clásicos casos de concesiones fraudulentas). Creamos que somos los únicos capaces de resolver nuestros problemas, de gestionar nuestras vidas.

Este sistema te varias formas de blindarse ante las luchas transformadoras que en algunos momentos adquieren la fuerza necesaria cómo para destruir desde la raíz este sistema. El Estado, por lo tanto, se declara como el único legitimado para ejercer la fuerza. No podemos dejar de recordar (aunque parezco lógico y mucha gente tendrá recuerdos recientes) el papel represivo que juegan los “Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado” y la prisión. En este punto, nos gustaría hacer algunas aclaraciones al respeto: cuando observamos casos de represión hacia los que deciden luchar para cambiar la orden de las cosas, siempre se intentan justificar con el grado de violencia que emplean estos, dejando de banda como de violentamente se impone este sistema día detrás día, aquí y en todo el mundo. Consideramos importando tener presente que el Estado no reprime para frenar la violencia, sino que intenta acabar con cualquier amenaza de cambio real en la sociedad. En este sentido también juegan un papel importante, por un lado la educación y de otra los medios de comunicación. Estos son dos factores que influyen en gran medida en la aceptación de la autoridad del Estado y la orden capitalista, ahora no los analizaremos en profundidad, pero consideramos importando tenerlos presentes. Estos factores (y algunos más) favorecen la implantación de un “marco legal” que, como supuestos ciudadanos, tenemos que cumplir. Pero tenemos que saber qué se la otra cara de la moneda: no todo el mundo cumple con sus “responsabilidades”. Cada vuelta hay más gente que se bota las leyes sistemáticamente, una mayor parte por necesidad y otros muchos por una cuestión de enfrentamiento con el sistema. Cómo decía Xosé Tarrio: “Si me preguntaraís qué es la carcel, os repondería sin dudar que se el basurero de un proyecto socio-economico’’. determinado, al cual arrojan a todas aquellas personas que molestan dentro de la sociedad… miedo eso la carcel alberga principalmente pobres”. Es decir, tenemos que tener presente que dentro de este marco de convivencia supuestamente idílico no cabemos todas, y por supuesto no cabe la disidencia política.

Cómo decíamos al principio, el Sido té otra forma más sutil de blindarse llamada Sido del bienestar. Podríamos decir que este llegó al Estado español con la transición, pero fue el gobierno socialdemócrata de Felipe *Gonzalez el encargado de articular esta forma de control social. La función principal de este modelo político es, por un lado el mantenimiento del Estado y por otra, asegurar las bases para que la economía capitalista se desarrollo sin ningún impedimento. Es con la creación del Estado del bienestar, cuando todas las demandas históricas por las cuales se había sido luchando (educación, sanidad, derechos laborales, etc.) son asumidas por el Estado. Ante esta
situación es el Gobierno quien gestiona los recursos públicos, mientras las trabajadoras disfrutan de más derechos, así como de unas remuneraciones más elevadas, es en este momento cuando empezamos a adentrarse en el consumo. Las empresas para las cuales trabajamos nos dan más tiempo y dinero para gastar en los mismos corderos de consumo que nosotros producimos. Así pues, el mercado empieza a crearnos nuevas necesidades: televisión, coche, lavadora, lavaplatos, móviles, ordenadores, etc. Todo un conjunto de innovaciones tecnológicas que “facilitan” nuestra vida diaria y que hacen posible que dedicamos más tiempo a nuestro trabajo, puesto que trabajando más todavía podremos comprar más de estos productos. Y es así como empieza el círculo vicioso en el que estamos estancados (familias endeudadas, hipotecadas, etc.), por lo tanto nos construimos unas “cadenas” que nos ligan todavía más al trabajo asalariado. En esto, el que intentamos evidenciar, es la relación que hay entre el Estado y el sistema capitalista, puesto que es el primero quién ayuda al segundo a mantener’s y asentarse. Pero es más evidente en un periodo de crisis económica como el actual, cuando es el Sido quién se encarga de inyectar nuestro dinero en todos aquellos bancos que lo necesitan, para seguir manteniendo estem sistema.

Además, podemos decir que el Estado del bienestar ha sido uno de los encargados de generar a la
población una fuerte dependencia social, no sólo del trabajo asalariado, sino también del propio Estado del bienestar y de todos los servicios que gestiona. Es decir, se me acostumbrado a vivir pidiéndole que se encargo de la educación de nuestros hijos, que nos facilito una jubilación, que mantenga la ciudad limpia, que nos cubra medicamento, etc. Siendo así, que como ciudadanos hemos perdido toda capacidad de asumir ningún tipo de gestión de nuestras vidas, relegándolas todas ellas al Estado. De este modo ha conseguido uno de sus retos más importantes: la desactivación de las diferentes luchas sociales. Creando al imaginario colectivo que es sólo el Sido quién tiene que gestionar estos recursos, convirtiéndonos de nuevo en meros consumidores.

El concepto de Estado del bienestar se encuentra muy presente hoy en día, en la actual crisis económica nos encontramos con dos discursos imperantes que polarizan y reducen la profundidad del problema. Unos nos dicen que la única manera de salir de la crisis es reforzar el Estado y así, supuestamente, los derechos de la ciudadanía. Los otros dicen que hay que desarticular algunas partes del Estado que generan muchos gastos, concretamente los servicios públicos (sanidad, educación, pensiones, etc.). En este punto no podemos evitar hacer referencia a los actuales recortes sociales. En primer lugar, hay que aclarar que consideramos los recortes como una agresión directa hacia la población, especialmente dirigida a las personas con menos recursos, no hacia la estructura del Estado. De hecho, todo el contrario, los recortes suponen una agresión organizada por el capitalismo y perpetrada por los Estados.


Minoritarios y 15M
. La mentira de los partidos minoritarios y su relación con los movimientos sociales.

Hemos analizado a primeros de este texto el actual funcionamiento del sistema, es decir: el parlamentarismo y la democracia representativa. Hemos intentado describir su funcionamiento y a la vez entender como está estructurado. Claramente se ve que este sistema responde a unos intereses particulares, que nada tienen que ver con los de la mayoría de la gente que vivimos bajo él. A partir del denominado Movimiento 15-M parece ser que se ha impulsado una dinámica de mitificación de los partidos minoritarios, afirmando mque dando nuestro voto hacia estas opciones se van a solventar todos nuestros males, que el problema está en el bipartidismo y no en el propio sistema. Hasta este momento no habíamos entrado en este tema, pero nos parece que es un buen momento para pararnos a reflexionar un poco más profundamente alrededor de los partidos minoritarios.

Decir que un partido es minoritario no nos da ninguna información de este, puesto que el hecho de ser minoritario solamente representa una característica transitoria del partido. Partidos minoritarios tienen que todas las ideologías. Para dar un ejemplo claro, podemos hablar de UPyD,partido con reivindicaciones parecidas a las del 15-M (reforma de la ley electoral, critica al bipartidismo, participación ciudadana, etc.), o incluso partidos de extrema derecha en todo el Estado español. El que intentamos transmitir es que el hecho de que un partido sea minoritario no significa nada y, es más, cuando se vota a un partido de forma masiva este deja de ser minoritario.

Pensar que los partidos minoritarios, por el simple hecho de serlo son mejores que los mayoritarios, es una idea sin sentido que nadie con una mínima capacidad reflexiva se atreve a defender. Ahora bien, si que pensamos que hay un discurso que cala en una parte de la población, y es precisamente el que defiende que votar a un partido minoritario significa una distribución equitativa del poder, que impide la creación de mayorías absolutas y por lo tanto, hace la política más transparente y participativa. Esta idea es claramente errónea y un buen ejemplo para comprobarlo es el caso del Gobierno de Cataluña, donde estando el tripartito al poder (con Iniciativa por Cataluña-Verdes a la Consejería de Interior) se cuando se produjeron las movilizaciones contra el Pla Bolonia. Ante la imposibilidad de conseguir desmovilizar a los estudiantes, el Gobierno de la Generalitat pasó a la acción comportándose igual que lo haría cualquier de los partidos mayoritarios. El desalojo del Rectorado de la UB nos dejó imágenes de persecuciones, detenciones y cargas policiales dirigías desde los despachos de los partidos “minoritarios”. Iniciativa, un partido que había querido ligarse desdem siempre con los movimientos sociales acabó reprimiendo con la misma brutalidad que el gobierno anterior (CiU). Otros muchos ejemplos son las torturas por parte de los Mossos d’Esquadra a comisarías, el uso del Kubotan a las manifestaciones, el caso del agujero de la vergüenza, la represión contra la acampada anti-MATE, etc.

Además, a partir del 15-M y con la ayuda de los medios de comunicación, ha aumentado la criminalización al resto de movilizaciones que van más allá de mejorar el propio sistema y que intentan romper con una participación orquestada por los que están arriba. De este modo se nos vende como única solución la participación a través de las instituciones mediante más referéndums, más leyes, más políticos y si es necesario más policía contra quien no respeta el sistema. Siguiendo estas consignas andamos hacia la uniformización del individuos y la desaparición de la capacidad de pensamiento y acción. No podemos tolerar la falta de respeto que hay hacia ideas diferentes a las que nos venden los medios de información de masas.

kubotan ni legitimo ni legal. Dejarnos torturar tranquilos!

Por último, nos gustaría acabar hablando de los diferentes partidos minoritarios de izquierdas que en Valencia han sido los principales receptores de los votos canalizados por el 15-M: Coalición Compromiso e Izquierda Unida (aunque UPyD también podría estar incluido). Estos partidos también están involucrados en la corrupción urbanística, la falta de participación ciudadana, la nula transparencia a los contrats, el clientelismo, etc. Han claros ejemplos, como es el caso de la Mancomunidad de Buñuelo con EU al ayuntamiento, donde se está poniendo en marcha el proyecto de energía eólica en una *ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), o el caso del BLOQUE de Segart donde toda la lista de este partido, se cambió al PP a las últimas elecciones. Pero el más importante es que estos partidos se cruzan con la autoridad de decidir por nosotros, se piensan que saben mejor que nosotros el que nos hace falta y quieren gestionar nuestras reivindicaciones hacia objetivos electorales con un oportunismo patético. Y cuando este comportamiento se denuncia utilizan a la policía, como cualquiera otro partido mayoritario, y actúan como agentes represores de todos aquellos movimientos sociales que dicen representar.

Los neonazis también son minoritarios. España 2000, el fascismo que nos ha tocado sufrir.

Silla, Alcalá de Henares, Onda y Dos Aguas tienen algo en común: la presencia de la extrema derecha dentro de sus instituciones, en este caso, del partido España 2000. Podemos pensar que es un caso anecdótico dentro del ámbito político, pero si seguimos mirando podemos ver otros casos, por ejemplo Massamagrell y Albal que tienen regidores de Coalición Valenciana, y si subimos hacia el norte encontramos Plataforma por Cataluña (PxC) de Josep Anglada en pueblos cómo: Vic, Manresa o L’Hospitalet de Llobregat. Y así podríamos continuar enumerando ciudades, más o menos grandes, que tengan en sus ayuntamientos representantes de alguno de los partidos minoritarios de extrema derecha que cada cuatro años se presentan a las elecciones. Esto evidencia que estos partidos tienen el apoyo de una parte importante de la población. Así podemos ver el crecimiento de estas organizaciones en toda Europa: Austria, Dinamarca, Finlandia, Hungría, Serbia y Suecia son algunos de los que tienen representantes en sus parlamentos nacionales, sin olvidarnos de la Liga Norte en Italia y el SVP de Suiza, los dos formando parte de la coalición de gobierno.

Todas estas organizaciones se autodefinen como democráticas porque, sino cómo se presentarían a las elecciones? Su participación en estas sirve como altavoz por su ideología, así como para financiarse a través del Estado. Todo esto sin dejar de banda lo suyos principios basados en la discriminación y el respeto hacia la autoridad. Pero este es un discurso vacío de contenidos con el cual pretenden aprovecharse de la actual coyuntura social y económica, que favorece la utilización de la demagogia y el odio a la diferencia. Esto permite descargar la rabia acumulada, después de tantos abusos causados por este sistema injusto y opresivos, contra las
personas migrantes. Y es la justicia y las políticas contra la inmigración las que fomentan estos comportamientos xenófobos, criminalizando a las personas migrantes y justificando su expulsión.

Muchos de sus dirigentes son grandes empresarios, sobre todo a España 2000 venden ligados a negocios tan “legítimos” y “españoles” como la trata de blancas (prostitución). Jose Luís Roberto, líder del partido, se el presidente de la asociación de “clubes” donde trabajan de manera irregular muchas mujeres venidas de los países del este, América Latina, etc. Este tipo de explotación laboral deja entrever la idea de “inmigración legal” que tienen ellos, es decir; quieren inmigración que las sirva para sus negocios. Quieren, al fin y al cabo, nuevos esclavos que los empresarios españoles puedan explotar cuando los convenga.

Durante años han ido ganado bastante, aprovechándose de los espacios que el sistema los da. “Los cuerpos y fuerzas de seguridad” del Estado, que actúan con brutalidad contra movimientos sociales de todo tipos desde hace años, están plenos de individuos que participan de estos partidos fascistas. Son extraños los casos en que la prensa o el resto de mediados de comunicación se hacen eco de las agresiones de la extrema derecha, estas se producen de forma reiterada contra personas migrantes, movimientos sociales, etc. y son consentidas por la justicia. Incluso los partidos minoritarios de izquierdas parecen haber olvidado su tarea contra estas agresiones y discursos, puesto que últimamente trabajan sólo para aumentar su presencia en las instituciones del Estado.

A pesar de su máscara democrática, nunca olvidaremos a los compañeros y compañeras que han sufrido, incluso muerto, a manos de estas “personas”. Por eso es que no dejaremos de combatirlas allí donde vayan, sin tregua ni medias tintas. Cada voto es una muestra de apoyo a un sistema que permite: la intolerancia, la violencia indiscriminada, la segregación y el odio racial a sus instituciones. Así creamos importando destacar que estas instituciones no se pueden considerar ni legitimas, ni representativas de la población.

Para Concluir; romper con sus normas para recuperar nuestras vidas.

Por el que realmente apostamos es por la autogestión y autoorganización de nuestras vidas.
Son muchos años de sumisión al sistema, de acomodo y aislamiento social, propaganda política y  mentiste sobre nuestra libertad para decidir. Y es ahora más que nunca, cuando tenemos que recuperar el control de nuestras vidas. Hay que empezar desde bajo, desde el principio, dotándonos de autonomía. Sabemos que la transición fue una mintiera, que el sistema nos discrimina y aísla, nos explota. Siempre nos han vendido que la democracia es el tipo de organización política más justo. Pero tenemos que creerlos también en esto? Porque tendríamos que colaborar con él?

La gran diferencia entre el voto y la abstención es que con el primero se da legitimidad al sistema mediante la participación en él. Así que la mejor opción para seguir manteniendo el actual sistema es el voto. Cierto es que resulta difícil el diferenciar entre una abstención de cariz político y aquella que se mujer por desidia o indiferencia. Tenemos que tener presente, pues, que el sistema necesita de nuestra participación, no sólo el día de las elecciones, sino que también requiere de la llamada “participación ciudadana”. El Estado democrático se sustenta sobre la obediencia y sumisión de la mayor parte de la población, pero también tiene la necesidad de que la ciudadanía se involucro, utilizando los mecanismos ados por el propio sistema. Se a decir, se tiene que tener en cuenta que la maquinaria política no actúa por sí misma, sino que necesita de la llamada sociedad civil para funcionar y desarrollarse. De este modo el Estado se ve con la posibilidad de hacer ver que la población tiene una capacidad de decisión que en ningún caso se real.

Las leyes que nos imponen el Estado y el capitalismo son sus reglas y, si queremos plantear una lucha real para recuperar el control de nuestras vidas, no podemos aceptarlas como límite de nuestras luchas. El Estado ya hace bastante para mantener la paz social, nuestro papel se estirar la cuerda y aumentar la conflictividad sobrepasando aquello que este puede asumir. Tenemos que hacer saber a los políticos y sindicalistas que no pediremos nada, que resolveremos nuestros problemas y lucharemos para ser libres. Tenemos que decirlos vende claro que no los necesitamos y, sobre todo, que nadie nos representa.m No queremos parlamento, no queremos representantes y rechazamos la autoridad, así luchamos contra el Estado y el capitalismo.

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La rebelión encapuchada

Igor Goicovic

En cada ocasión que los estudiantes y las organizaciones populares se movilizan en el espacio público, los medios de comunicación al servicio de las clases dominantes chillan al unísono: ¡Violencia! Se suceden las imágenes de jóvenes encapuchados que levantan barricadas, arrojan piedras sobre la fuerza pública y destruyen parte del equipamiento urbano. Los conductores de televisión, los reporteros en la calle y una variada gama de opinólogos condenan rápidamente los hechos. Se suceden sin ningún rigor conceptual anatemas tales como: “Violentistas”, “terroristas”, “anarquistas”, “lumpen”, “delincuentes”, etc. Pero nadie, no obstante, se ha preocupado de analizar de manera rigurosa las causas que precipitan la comisión de los actos violentos y mucho menos se ha intentado explicar el profundo trasfondo político que subyace a este tipo de protesta.

Quienes protagonizan este tipo de manifestaciones son personas (mayoritariamente jóvenes populares), profundamente molestas con el sistema de dominación de clase existente actualmente en el país. Están molestos con el modelo económico que los explota a ellos, a sus hermanos o sus padres; están molestos con la estructura inequitativa de la sociedad que condena a una parte importante de la población a la miseria o al endeudamiento crónico; están molestos con la represión policial, que golpea cotidianamente sus poblaciones; están molestos con el imaginario simbólico que recrea un mundo de fantasía que sólo se encuentra disponible para unos pocos privilegiados. Existe un largo acumulado de tensiones, frustraciones y desencantos que se han venido acentuando y que, hoy día, en el marco de las movilizaciones sociales (estudiantiles, medioambientales, indígenas y recientemente de trabajadores), se expresan como rebeldía popular.

Se trata de una rebelión espontánea, en la cual no se visibiliza con claridad ningún tipo de centralidad ideológica. No, a lo menos, como se observó en América Latina y Chile entre las décadas de 1960 y 1980. Tampoco se pude negar la existencia de organizaciones sociales y políticas que se reconocen en núcleos ideológicos, como el anarquismo o el marxismo, que participan activamente en los enfrentamientos callejeros. Pero, a mi juicio, estas organizaciones no poseen hoy día un control efectivo sobre dicho enfrentamiento. Es más, una parte de las acciones violentas que se han podido observar recientemente carecen de conducción política y de orientación ideológica: Por ejemplo, los ataques a pequeños establecimientos comerciales y el saqueo de colegios en la periferia urbana. No obstante, en estas acciones, así como en los ataques contra los grandes supermercados, las cadenas de farmacias, las instituciones financieras o los centros comerciales, existe un denominador común: La rabia. De ahí que estas acciones continúen expresando el profundo descontento social que la inequidad ha venido construyendo.

La violencia como hecho histórico

Es más, la espontaneidad de las acciones violentas remite, incluso, a la forma escasamente estructurada que poseen los ataques contra los dispositivos represivos del Estado. La masa arremete contra Carabineros sin planificación operativa alguna y, normalmente, armada sólo con los recursos que provee el medio urbano (piedras y adoquines). Por lo mismo, se puede caracterizar como una violencia de baja intensidad. Particularmente si la ponemos en relación con los conflictos sociales y políticos que se viven actualmente en Colombia, México o Brasil.

Cabe señalar que este tipo de manifestaciones no son en absoluto novedosas. Por el contrario, a partir de la segunda mitad del siglo XIX se hicieron particularmente recurrentes. Cada vez que se producía una crisis económica que afectaba a la subsistencia de las clases populares o en cada oportunidad en que la legitimidad del régimen político experimentó un importante grado de deterioro, la furia popular irrumpió en el espacio público. Sólo por mencionar algunos hitos emblemáticos podemos referir, el motín de los tranvías de 1888, la huelga de la carne de 1905, el motín urbano de abril de 1957 y las protestas populares contra la Dictadura Militar del ciclo 1983-1987. En todas esas ocasiones, y en muchas más que podríamos enumerar, los manifestantes saquearon o intentaron saquear los establecimientos comerciales de la burguesía, atacaron tanto la sede de gobierno como los palacios señoriales en los cuales se regocijaba y ostentaba impúdicamente su riqueza la oligarquía, se enfrentaron con las fuerzas represivas del Estado y destruyeron parte del equipamiento u ornamentación pública. En todas esas oportunidades, además, la represión, al igual que hoy, actuó con particular saña y alevosía. Es importante señalar que en este tipo de manifestaciones siempre los muertos se encuentran en las filas de los que protestan; no de quienes reprimen. Por el contrario, quienes históricamente han masacrado al pueblo han recibió premios y ascensos; como fue el caso de Roberto Silva Renard, el general responsable de la matanza de la Escuela Domingo Santa María de Iquique en 1907. Mientras que hoy día los crímenes alevosos, como el de Manuel Gutiérrez, son calificados como “violencia innecesaria causando la muerte”, lo cual supone para el criminal, en el peor de los casos, una condena de tres años de prisión.

La función de la prensa. El discurso criminalizador.

En el contexto de esta asimetría de fuerzas y de recursos los medios de comunicación al servicio de la burguesía cumplen la tarea de criminalizar la protesta popular. Pero lo que sucede hoy día con los medios de comunicación no es muy diferente de lo que ocurría a comienzos del siglo XX, en el contexto de la emergencia de la llamada “cuestión social”. Efectivamente, las protestas obreras, que demandaban mejores condiciones laborales y de vida, no sólo eran violentamente reprimidas; también eran criminalizadas. Quienes protestaban eran “enemigos de la patria, de la propiedad y de la religión”.

Elementos para deslegitimar hoy una movilización por la prensa.

Hoy, como ayer, existe un control monopólico sobre los principales medios de comunicación; tanto impresos (El Mercurio y Copesa), como en radio y televisión. Ello hace que la línea editorial referida a la conflictividad social se uniforme: Las demandas son “desmedidas”, los estudiantes son “intransigentes”, las propuestas están “ideologizadas”, etc. Luego, ante la imposibilidad de invisibilizar la protesta, se instala el discurso homogenizador en torno a las formas correctas de movilizarse: Lo lúdico, lo festivo, lo carnavalesco. Y, de la misma manera, se encuadra el “sentido” de la manifestación: Que sea autorizada, que se desarrolle donde las autoridades quieren, que programáticamente se ajuste a lo que el sistema puede ofrecer y que se autoregule en su trayectoria y desarrollo. En consecuencia, toda manifestación que rompa con las “formas políticamente correctas de expresarse” es rápidamente anatemizada y criminalizada. No obstante, lo que más llama la atención es esta verdadera ausencia de profesionalismo o rigor de los periodistas adscritos a estas cadenas, que no sólo no hacen su pega, sino que se convierten más bien en espurios portavoces del Gobierno o de los patrones. A ese efecto habría que destacar que situaciones de violencia “estructural”, como la desigual distribución de la riqueza, la explotación laboral, la expoliación comercial de las grandes cadenas de retail o la usurpación y represión de que han sido objeto históricamente los mapuche, o no concitan el interés periodístico o son rotuladas con eufemismos. Por ejemplo, estos medios jamás han hablado en el caso de Manuel Gutiérrez de asesinato o de alevosía. Se han referido a su deceso como “la muerte del joven poblador”; como si se hubiese muerto en su cama de causas naturales. Pero sí han enfatizado en el arrepentimiento que habría mostrado el carabinero que lo mató. Estas violencias estructurales son, sin lugar a dudas, un factor clave en el desencadenamiento de las violencias reactivas que protagonizan los jóvenes populares.

Prensa efectiva: Disgregar de manera clasista y naturalizar.

Otro aspecto particularmente preocupante es la configuración de un escenario de enfrentamiento “horizontal” entre quienes participan de las manifestaciones populares. Al respecto creo que es necesario considerar dos situaciones. Por una parte, se puede observar un importante grado segmentación social entre quienes protestan. Efectivamente, una parte de los estudiantes adscritos a las carreras profesionales aparentemente más exitosas (medicina, ingenierías, derecho, etc.), provienen de estratos socioeconómicos más acomodados o dotados de un mayor “capital cultural”. Estos estudiantes universitarios se refieren a los jóvenes no universitarios (secundarios y subocupados), como: “flaites”, “sopaipillas”, “lumpen”, etc., reproduciendo, de esta forma, el discurso estigmatizador y criminalizador del Gobierno y los patrones. Luego, encuadrados en el discurso de la “manifestación políticamente correcta”, se pueden llegar a convertir en delatores (cuando señalan a sus compañeros a la policía), o en agentes directos de la represión (cuando detienen y entregan a la misma policía a estos compañeros). Hay mucha irresponsabilidad en el Gobierno, en los medios de comunicación e incluso entre algunos dirigentes sociales, cuando impelen a estas personas a enfrentarse con los manifestantes encapuchados. El día de mañana si se llega a producir un enfrentamiento fatal la responsabilidad política estará entre quienes incitan al conflicto fratricida.

Orden y propiedad.

Otra línea de interpretación remite a los dos fundamentos constitutivos de la sociedad de clase en Chile: El orden público y la propiedad. Si debemos reconocerle un mérito a la oligarquía primero y la burguesía después, fue haber elevado estos dos principios a la condición de valores naturales; alcanzado incluso un importante nivel de transversalización social. Muchos creen, hoy día, que tienen algo que perder: Un auto, un pequeño negocio, la casa. Y lo meritorio del sistema fue haber instalado en este sector de la sociedad que la amenaza la constituye el “otro” desprovisto o precarizado. De aquí surge el viejo y reiterado discurso fascistoide de la “mano dura”. Cualquier amenaza a la propiedad deviene en amenaza al orden público. En consecuencia el recurso a la represión se valida ampliamente.

En este contexto la violencia encapuchada se convierte, también, en una rebelión simbólica y cultural. Es la rebelión contra todas las formas inveteradas que ha asumido la subordinación; es el rechazo al “mandé patrón”, “como usted diga jefe”, “perdone mi cabo”. El encapuchamiento rompe con toda forma de subordinación y en cuanto ruptura constituye una disonancia no sólo para el Estado y los patrones, sino que, también, para quienes han internalizado el discurso oficial. No obstante encapucharse es un acto político, en cuanto expresa la voluntad de rebelión frente a las condiciones estructurales de la violencia (económica, social y política) y, por otro lado, es un gesto de desafío frente a la pusilanimidad con la cual se ha hecho política en Chile.

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Nuestras vidas sí son un negocio.

Una aproximación a la precariedad, la miseria y la realidad social de nuestros barrios.

El sistema socioeconómico capitalista se basa en la creencia de que el trabajo es un derecho y de que con este las personas de clase trabajadora pueden tener total movilidad social. Es decir, si se una persona trabajadora el sistema te compensará y podrás reunir a ser un gran empresario. Pero esta creencia cae cuando cualquiera se da una vuelta por un barrio periférico puede darse cuenta como un grande amplio sector de la sociedad no puede ni acceder a un trabajo (mucho menos hacerse rico con este). La situación actual, es una muestra de esa paradoja del sistema capitalista donde por un lado se llama que todos tenemos derecho al trabajo y por otra se imposible obtener un trabajo en unas condiciones mínimas cómo para poder llevar una vida independiente adelante. El sistema nos obliga al trabajo asalariado para poder ganarnos la vida, pero nos niega el propio trabajo.

Las causas del porque esta situación pueden ser diversas y varías y muchos han sido los autores que han *teoritzat sobre la relación entre paro y marginalidad social. Es posible que tengan razón los que afirman que toda la gente que sufre de manera estructural el paro y la precariedad han sido uno “ejercido de reserva” por el capitalismo. La conversión de un sistema feudal a otro capitalista tuvo un punto de partida disciplinario donde, con la amenaza de la prisión, todo el conjunto de campesinos que venían del campo así como el conjunto de personas que trabajaban en diferente gremios, eran obligados a trabajar en fábricas y los que no se adaptaban se arriesgaban a una dura *reprimenda por parte de leyes, policías y jueces. Con la reconversión industrial y el paso a la sociedad actual, conocida como tabla-industrial, las metrópolis crecen acumulando en las suyos periferias a grandes cantidades de mano de obra barata que no podía ser absorbido y servirá como ejercido de reserva. Durante muchos años este ejercido a servido para poder ajustar el mercado de trabajo; abaratando precios, accediendo a puestos de trabajo que nadie quiere hacer, abriendo nuevos mercados ilegales (droga, prostitución, trapicheos), etc. Un ejercido conformado por jóvenes, mujeres y migrantes que ahora se está viendo engordado.

Pero con los cambios tecnológicos y la reconversión salvaje el número de expulsados se cada vuelta mayor y arrinconan a un creciente número de personas a un “analfabetismo funcional” que los imposibilitado desarrollarse en una sociedad compleja. Fracasamos a nuestros estudios, fracasamos en nuestra vida laboral y sentimental y entramos en una espiral de la cual se compleja salir. A las nuevas urbes una grande demasiado de gente se ve excluida del mercado laboral -al crecer de manera notable la clase asalariada- y le se imposible adaptarse a los ritmos de vida que impone la sociedad mercantilista. En palabras del abogado *Olarieta Alberdi “la incorporación tanto al sistema productivo como otros tipos de mecanismos exige un esfuerzo que no todos pueden realizar. Entre el que no superan esta criba se organiza el reclutamiento *delinqüencial, dentro de una espiral que se *retrò-alimenta a sí misma […] A determinadas categorías de personas se los vetan determinados trabajos por el que tienen que recluirse en otros en los que la marginalidad es admitida, que acaban siendo trabajos marginales y para marginados […] y los que ya eran marginados resultan doblemente marginados” Degradan  nuestras vidas, para poder vendernos más baratas.

Actualmente las listas del paro están llenándose de personas adultas que antes habían tenido ciertos privilegios en el ámbito laboral (convenios colectivos, contratos fijas, prestaciones por paro) pero ahora mucha gente está siendo viendo abocada a esta marginalidad. La marginalidad, además, está siendo utilizada para enfrentar a diferentes sectores de la sociedad por un lado está esa capa de mano de obra no cualificada que reunidos a una edad quedan excluidos del mercado laboral, puesto que gente más joven es más eficiente (trabaja más, y protesta menos en el contrario que una persona que té que mantener a una familia) por otra la situación de indefensión de los inmigrantes obliga a que tengan que vender su fuerza de trabajo más barato situación que aprovechan empresarios para forzar la bajada de salarios a aquellos que tienen que trabajar en negro o con contratos temporales.

El único camino real para enfrentar esta situación se el auto-organización de los afectados en asambleas de barrio, de centros de trabajo, de centros de estudio, a los centros sociales, a los colectivos anticapitalistas, las asambleas de jóvenes, de parados, de inmigrantes. Enfrentar esta situación pasa por la construcción de un movimiento autónomo que rechazo las estructuras e instituciones que están provocando esta situación de miseria absoluta. El único camino real se ponerse frente a este sistema y luchar para derrocarlo.

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No a l´Alta Tensió.

Entrevista a un miembro de la plataforma “No a l´Alta Tensió” (Comarcas centrales)

¿A pesar de que muchas de nosotras ya conocemos el conflicto que ha surgido con Iberdrola y la nueva línea de Alta Tensión, nos gustaría que nos explicases en que consiste más concretamente este proyecto, y cuál es la zona que queda afectada?

Hablando brevemente sobre este proyecto decir que alrededor de unos 5 años atrás se presentó en el Ayuntamiento de Ontinyent el proyecto y este alegó en contra.  Más tarde y hasta ahora, siempre se han presentado informes desfavorables, incluso el grupo Compromis lo intentó llevar a Las Cortes sin demasiado éxito. Básicamente el proyecto consiste en una línea de alta tensión formada por 37 torres que atraviesa los términos de Albaida, Benisoda, Agullent y Ontinyent y que por lo que dice el estudio de impacto ambiental (hecho antes del incendio), esta va destinada a enlazar con la subestación de Xixona, para después ir hacia Alicante y posteriormente alimentar las líneas saturadas de la costa.


¿Cuando menos, es curioso que se produjera un incendio al 2010 justo por esta zona. Creéis que este, puede tener algún tipo de relación con el proyecto de Lina de Alta Tensión?

Hasta este momento la gente del pueblo no se enteró de la magnitud de este proyecto y además en aquel momento no estaba el factor de la sierra quemada, de forma que no ha sido hasta un poco antes y después del incendio hasta que la gente no estalló en contra de este proyecto.
De todas maneras y desgraciadamente, la relación entre fuego e intereses económicos suele ser directamente proporcional, a pesar de que nunca se puede demostrar con pruebas de peso si hay una rabia generalizada, no sólo por el hecho que se haya quemado la sierra y enseguida se hayan iniciado las obras, sino que además Iberdrola cuenta con el apoyo de la Generalitat Valenciana, la cual además a vetado a los últimos días la ley de los 30 años con los cuales no se podía construir después de un fuego. Estamos por lo tanto, ante una perversión enorme en cuanto al fuego y a los negocios con una combinación explosiva que aglutina Consejería, el fuego y multinacionales como Iberdrola.
De forma que cuando hablamos de fuego nunca podremos establecer una relación directa de causa-efecto si tenemos en cuenta las pruebas pero sí lo haremos si tenemos en cuenta los hechos.

¿Desde cuando empezaron las obras y en que están consistiendo, es decir, qué consecuencias tendrán estas sobre el territorio desde un punto de vista ecológico y social?

Las obras empezaron antes del verano con un número pequeño de trabajadores, ahora y después de enterarse que el juez no paralizará las obras y a la espera del juicio, Iberdrola trabaja con tres subcontrataciones diferentes y a toda velocidad para tenerlas acabadas cuando llegue el juicio.
Las consecuencias sobre el territorio son muy claras, después de un fuego el terreno es muy frágil y su recuperación delicada, sí tenemos en cuenta que estas sierras han sido quemadas en diferentes ocasiones y ahora tienen que soportar los destrozos de las máquinas estaremos hablando de daños irreversibles, además, una vez las torres levantadas el paisaje será alterado por siempre jamás y con esto la vida de las aves. En cuanto al aspecto social, este paraje es un lugar muy emblemático para la gente de los pueblos que allí vivimos. Todo el mundo alguna vez monta a estas sierras para pasear, ir en bici, buscar setas o cualquier actividad relacionada con la naturaleza. De forma que si estas obras se llevan finalmente a término el aspecto será verdaderamente lamentable y digno de no ser visitado ni frecuentado para disfrutar del tiempo libre. Además, tenemos que tener en cuenta que esta línea pasa por dentro y por los alrededores de diferentes viviendas, que aunque la mayoría ilegales estos no han sido consultados ni tenidos en cuenta. De forma que estamos hablando de una auténtica imposición en beneficio de Iberdrola y no de interés general como dice Consejería.

¿Cómo surgió la plataforma contra el alta tensión? ¿A qué colectivos aglutina?

La plataforma surgió ante la impotencia de ver el fuego arrasar todo el término y como después se han tirado a la carrera diferentes empresas, entre ellas Iberdrola para sacar beneficio de la desgracia de los otros. Concretamente nos unimos la mayoría de colectivos y asociaciones de Ontinyent, vinculadas a la naturaleza o a la cultura pero que ahora defendemos un objetivo común, la defensa del territorio de especuladores y empresas sin escrúpulos. Los colectivos que formamos la plataforma somos: Pandilla Ecologista la Raíz, la coordinadora ecologista de la Vall d’Albaida (CEVA) y otras colectivos locales y comarcales como Jóvenes Meruts, Acció Cultural, Convoy Solidario, Atendéis la estación de Albaida y un infinito de colaboraciones.

¿Y qué respuestas y acciones han sido dándose a lo largo de este año para intentar parar este proyecto? ¿Habéis tenido algún tipo de represión? ¿En que ha consistido?

Las acciones han sido muy diversas y por todas las vías posibles. Por un lado hemos sido subiendo a las obras para protestar y pararlas aunque fuera momentáneamente. Hemos hecho manifestaciones, jornadas, cenas y un montón de actividades de información y sensibilización.
A parte los abogados y colaboradores han puesto un recurso administrativo, el cual todavía está pendiente de juicio. Son muchas las horas dedicadas y muchos los esfuerzos realizados para intentar mover y sensibilizar a las poblaciones pero también han sido muchos los momentos de tensión y las situaciones absurdas de represión realizadas por la guardia civil. La más desmesurada y desagradable fue la detención de 3 personas a las que fueron cerradas y aisladas durante 26 horas a los cuarteles de Canals y Xàtiva, acusadas de unos supuestos daños, todo esto sin tener pruebas ni hechos que lo evidenciaron. Todo un ejemplo de represión policial dictada por personas influyentes de Iberdrola que controlan bien a los políticos como Alfons Rus entre otros.

¿A ámbito estatal, existen actualmente otros conflictos parecidos? ¿Podrías resumir como están siendo sus respuestas?

Bien, al ámbito estatal se repiten las situaciones vividas en la Vall d’Albaida, proyectos impuestos y personas silenciadas. Ante el crecimiento imperialista de empresas muy asentadas en todo el estado y que controlan muy bien tanto a los políticos como la guardia civil. No se extraño leer en Internet como grupos de gente que se oponen a proyectos de alta tensión son reprimidos y asediados del mismo modo, exactamente igual que nos han asediado a nosotros. Concretamente recuerdo un caso de otra plataforma en contra de una línea de alta tensión que decía a su blog: “estábamos en una marcha pacífica y la guardia civil identificó a todos y denunció al de la gaita y al del tambor entre otros” Parece que los guardia civiles han ido todos juntos a la misma academia. Es evidente que un modelo de vida como este no tiene en cuenta a nadie, sólo a los que participan con el negocio económicamente y políticamente, el resto hay instrumentos suficientes para silenciarlos y reprimirlos.

¿Cuál es la defensa que hace Iberdrola sobre este proyecto? ¿Cuales son sus argumentos y qué beneficios defiende?

Ninguno. Sólo se ampara con la legalidad facilitada por consejería. Triste pero es así.

Si comentabas que hay otros proyectos de energía muy parecidas en todo el Estado Español, ¿se podría decir que hay una política consciente, que está impulsando este tipo de proyectos? ¿Son sólo las empresas? ¿O las administraciones públicas también lo están apoyando?

Para desgracia de todos nosotros tenemos que tener en cuenta que empresas y administraciones trabajan juntas. Una prueba de esto es que, dos semanas antes de que el juez nos informara a nosotros que no iba a paralizar las obras cautelarmente, Iberdrola duplicaba el número de máquinas y trabajadores para avanzar a toda velocidad, así cuando llego el juicio el mal ya estará hecho. Información privilegiada. Qué casualidad, ¿no?

Para acabar, nos gustaría hacerte una pregunta algo más teórica. Nos gustaría saber si desde la Plataforma Contra el alta Tensión, veis este conflicto como una crítica aísla a Iberdrola o si pensáis que no se trata sólo de esto, si no que existe una conciencia más ancha y se piensa que estos proyectos son consecuencia de un modelo económico capitalista que intenta agotar todos nuestros recursos a expensas del beneficio de unos pocos, sin tener en cuenta las consecuencias negativas que produce.

Es obvio que las políticas actuales no pasan desapercibidas y sobre todo la Consejería no nos podrá nunca vender que están realizando un desarrollo sostenible, respetuoso y social. Esto lo sabemos todos, sólo que con el lema “empleo y prosperidad” todo el mundo está dispuesto (o simplemente resignado) a que nos revientan el territorio con el único argumento de que “ es necesario para avanzar”. Todos sabemos que hoy en día no estamos avanzando hacia ningún lugar, y mucho menos con esta gestión del territorio. Más bien nos estamos hipotecando a nosotros y a nuestros hijos, para que una única generación viva a cuerpo de rey, si es que se puede considerar vivir a cuerpo de rey esta manera de vivir, sentirse como nuevos ricos por el simple hecho de acumular inmuebles a cambio de nuestra libertad y el que es peor, a cambio de nuestra tierra.

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